En ocasiones veo la tele. Hay cosas en la televisión que me resultan atractivas. Otras simplemente, me encantan. Pero tengo un problema, se ve que al resto del país no. Y por ello, esos programas que me parecen maravillosos, y que sólo por ellos no he devuelto mi televisión de tubo del año 1999, dejan de emitirse. O se emiten en horarios poco aptos… poco aptos para alguien que se despierta a las 6.45 quiero decir..; o como mucho se emiten, encima a una hora respetable, pero sólo duran 15 o 20 minutos.
Pongo un ejemplo: la sexta temporada de la seria estadounidense “24″. Esta serie, de alto contenido de acción y protagonizada por Kiefer Sutherland (hijo del grandísimo actor Donald Sutherland, como todos sabéis) fue una de las pocas cosas que me hacían encender la pantalla del televisor al comienzo de la temporada pasada. Y digo al comienzo, porque a las pocas semanas de empezar a emitirse la serie, Antena 3 decidió de improviso colocarla en la parrilla los domingos a partir de las 23 horas… magnífico. Y mi pregunta todavía es: ¿por qué? Esta serie había tenido bastante éxito todas las temporadas anteriores…, sin embargo, inexplicablemente se relegó a este horario.
Otro ejemplo que me gustaría poner es de la famosísima serie española Cámera Café (ahora “Fibrilando”). Creo que el humor es una de las grandes bazas de la producción cinematográfica nacional. A parte de que Arturo Valls me parece un gran actor y clava el personaje de Jesús en la serie… Sin embargo, este programa dura muy poco tiempo en comparación con anteriores temporadas, además de que se emite sólo los domingos… Mi pregunta es la misma que en el párrafo anterior: ¿por qué?
¿Será que mis gustos son muy extraños? ¿Que lo que yo considero que tiene calidad realmente no resulta satisfactorio para el televidente medio? La cuestión es que si sigue esta progresión, pronto dejaré de enchufar el televisor…
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No desenchufes la tele, Luis, que aún hay cosas que sí merecen la pena ver. Siento confesarte que no he seguido ni sigo las dos series que has citado, pero no es cuestión de rarezas. Cada uno tiene sus gustos y siempre hay quien los comparte y quienes no. A mí, en más de una ocasión, me ha pasado lo que a ti y me he preguntando lo mismo: ¿POR QUÉ?
A mi me gustaba al principio camera cafe, pero ahora no se lo que pasa que me aburre, se me hace pesada, pero no solo desde que se llama fibrilando sino desde antes.
Pero el tema es que no siempre se puede comer a gusto de todos