Esta obra, del escritor Arthur Miller, pone en escena los conflictos de una familia norteamericana golpeada por las terribles consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una obra maravillosa, llena de sorpresas y muy dramática la cual, hasta hace bien poco, estuvo representándose en el Teatro Olympia de Valencia.
Puesto que quedé impresionada y me gustó mucho, he querido escribir un artículo al respecto. Esta vez, dejo aparcados tanto el cine como la televisión para dar un espacio al teatro.
Desde 1988 no se representaba en España el drama “Todos eran mis hijos”. En los más de sesenta años que han pasado desde el estreno en Nueva York (en 1947), este gran texto solamente se ha montado en España un total de cinco veces. La última versión es la que no deben perderse ahora. Dirigida por Claudio Tolcachir, en escena encontramos caras muy conocidas: Carlos Hipólito, Gloria Muñoz, Fran Perea y Manuela Velasco. Fue Gloria Muñoz, ganadora del premio de la Unión de Actores por su interpretación de Kate Keller, la que afirmó que esta revisión del clásico de Miller permite al público reconocerse en el escenario.
Pese a que la obra de Arthur Miller se desarrolla en un tiempo ya pasado, no cabe duda que despliega igualmente una actualidad absoluta que nos hace volver a cuestionarnos los valores humanos. El debate moral al que se nos somete nos coloca irremediablemente en el presente. El argumento de la obra puede resumirse en dos palabras: mentiras y culpa.

Siempre he dicho y creído que de un cine puedes salir satisfecho o decepcionado (incluso puedes ver una mala película y nada puede compensarte el error de tu elección). Sin embargo, el teatro tiene un encanto especial que atrapa al espectador y lo sumerge de lleno en la historia que se le está contando.
Su mayor atractivo es el directo: los actores en carne y hueso actúan sobre un escenario, a tan sólo unos metros de distancia de uno mismo. A veces se equivocan e improvisan y, finalmente, saludan y agradecen gestualmente el aplauso que reciben del público. Puede gustarte la obra en cuestión más o menos pero, para mí, el dinero gastado en la entrada merece siempre la pena. Y es que el teatro, en ningún caso, puede dejar indiferente a nadie

Los de las versiones cinematográficas más destacadas:
- En 1948, “All My Sons” se convirtió en una película. Edward G. Robinson en el papel de Joe Keller y Burt Lancaster en el papel de su joven hijo Chris.
- En 1987, se rodó una película para la televisión. Esta versión es más fiel a la obra original de Arthur Miller que la versión cinematográfica de 1948. Los papeles principales fueron interpretados por James Whitmore, Aidan Quinn y Joan Allen.
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