“QUIERO VIVIR”… Y MUCHO MÁS

“QUIERO VIVIR”… Y MUCHO MÁS

Hablar de la pena de muerte es, muy probablemente, un jardín muy complicado de surcar y ya no digamos de salir. Es un tema más que polémico, pues pone encima de la mesa multitud de cuestiones que se balancean entre la legalidad, la moralidad y la humanidad.

El cine me fascina, entre otras cosas, porque consigue sintetizar algo tan difícil como esto en un par de horas de metraje y, además, es capaz de llegar al corazón de los espectadores hasta el punto de que ellos mismos se cuestionen el cómo, el porqué y el para qué de un castigo que, para unos, es más que justo y, para otros, una barbaridad que nos pone al nivel de los culpables (terroristas, asesinos, psicópatas, violadores, etc.).

Otra cosa a este respecto sería preguntarse si siempre son condenados a muerte los verdaderos culpables. En medio de todo esto, también ha habido y hay errores imperdonables cuyas consecuencias, además, son irreparables. Son posiblemente estos errores los que hacen que mucha gente mire con sumo respeto y miedo la pena de muerte. Otros van más allá y consideran que, aun siendo uno realmente culpable de delitos tan graves como el asesinato premeditado, jamás la pena de muerte debiera ser una opción porque el ojo por ojo nos convierte también en unos asesinos.

Una vez expuesto todo esto, únicamente puedo preguntarme: ¿hay realmente alguna forma de ejecución más humana o, por el contrario, ninguna lo es por definición?; ¿tiene la pena de muerte efectos disuasorios sobre la comisión de delitos?; ¿debe la pena de muerte usarse en nombre de las víctimas?

Si me dispongo a introducirme en este berenjenal es porque quisiera destacar un puñado de películas que tratan sobre este tema tan delicado. Una de ellas (la que me ha motivado para escribir sobre esto) es “¡Quiero vivir!”, todo un clásico protagonizado por la excepcional Susan Hayward, quien arrasa literalmente la pantalla.  De hecho, la Academia de Hollywood le concedió en 1958 el Oscar a la mejor actriz.

El guion del film está basado en los artículos escritos por el periodista Ed Montgomery, los cuales se basan en las cartas escritas por Barbara Graham, una mujer convicta y condenada a muerte por homicidio. El reportero Gene Blake, del periódico Los Angeles Daily Mirror que cubrió el juicio en la realidad, dijo en su momento que “la película es una dramática y elocuente pieza de propaganda por la abolición de la pena de muerte”.

Según cuenta la película, esta mujer era una prostituta, embaucadora y adicta a las drogas. En un momento dado, trata de salir de su situación y se casa con el hombre equivocado, con quien tiene un hijo. Su vida se desmorona, intenta volver a su antigua profesión y, en medio de este proceso, acaba involucrándose en un asesinato. Por ello, se la condena a morir en la cámara de gas (uno de los métodos de exterminio nazi de uso más común en las matanzas masivas que también ha sido un método de ejecución de criminales en algunos países como en EE.UU).

Pese a todas las evidencias, en la película se deja ver que verdaderamente ella no es culpable del delito que se le imputa, pero la presión de la policía y de los medios de comunicación parece condenarla antes, incluso, del veredicto. Son estos juicios paralelos los que hacen mucho daño en casos tan graves como éste, y en otros casos tan recientes y reales como el de los niños desaparecidos hace poco. Los medios y la gente en general ya están juzgando antes de tiempo al padre de ambos, cosa que sensatamente no debería ser pero que, por desgracia, resulta inevitable.

Otras películas sobre la pena de muerte:

“El Pueblo contra John Doe” (1916). Relato cinematográfico de varios casos célebres de inocentes condenados a muerte por prejuicios o por la existencia de evidencias que luego no eran tan evidentes.

“Doce hombres sin piedad” (1957). Los doce miembros de un jurado se disponen a liquidar la culpabilidad de un joven hispano acusado de haber asesinado a su padre para volver cuanto antes a casa. Uno de los miembros, interpretado por Henry Fonda, trata poco a poco de convencer a sus compañeros de que no hay fundamento para llevar al muchacho al paredón.

“El verdugo” (1963). Película española dirigida por Luis García Berlanga. Trata sobre un verdugo a punto de retirarse, interpretado por Pepe Isbert, el cual trata de convencer a su yerno para que ocupe su puesto vacante.

“Condenada” (1996). CON ESTA PELÍCULA, PROTAGONIZADA POR SHARON STONE, LLORÉ MUCHÍSIMO. IMPACTANTE.

“El corredor de la muerte” (1996). Un drama sobrio que narra la historia real un convicto ejecutado en 1930 por el asesinato a sangre fría de uno de los guardianes encargados de su custodia en la cárcel.

“Ejecución Inminente” (1999). Película estadounidense de drama y misterio, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood. Trata sobre un periodista que cubre la historia de la ejecución de un preso condenado a la pena capital y que, durante el proceso, descubre que el convicto podría ser realmente inocente.

“Pena de muerte”. Película basada en un hecho real. La Hermana Helen Prejean fue la consejera espiritual de un homicida condenado a muerte en el estado de Luisiana en 1982 por asesinar a dos adolescentes.

“La milla verde” (1999). Película estadounidense protagonizada por Tom Hanks y basada en una novela de Stephen King.

“La vida de David Gale” (2003). Película protagonizada por Kevin Spacey y Kate Winslet.

“Sentencia de muerte”. Film protagonizado por Kevin Bacon, un ejecutivo de modales impecables que tiene una vida perfecta hasta que, una noche, es testigo de la muerte de su hijo a manos de unos delincuentes. Transformado por el dolor, el modélico ciudadano llega a la terrible conclusión de que no existe nada que no pueda hacer para proteger a su familia.

Frases para todos los gustos:

George W. Bush, ex-presidente de EEUU: “Siempre he creído que la pena de muerte puede evitar crímenes, puede disuadir a asesinos en potencia, puede salvar vidas”.

Bill Clinton, ex-presidente de EEUU: “La mayoría del pueblo norteamericano apoya la pena de muerte como la apoyo yo”.

Santiago López Valdivieso, director general de la Guardia Civil: “Si yo supiera que la pena de muerte o la cadena perpetua acabarían con el terrorismo, yo lo apoyaría”.

Bianca Jagger, consejera de Amnistía Internacional: “La pena de muerte tiene que ver con la venganza, no con la justicia”.

El Papa Juan Pablo II: “La pena de muerte es, además de cruel, innecesaria”.

Emma Bonino, ex-eurodiputada italiana: “Culpables o inocentes, la condena les hace a todos iguales”.

Refrán popular: “El que a hierro mata a hierro muere”.

Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”.

Joaquín José Martínez, español ex-condenado a muerte: ” Doy muchísimo valor a la vida, sea la que sea. No creo que los delitos se tengan que castigar con la muerte”.

Jean Baptiste Alphonse Karr, escritor francés: “Estoy de acuerdo en que las sociedades decreten abolir la pena de muerte; pero que empiecen por abolirla los asesinos”.

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