El viernes Cuatró estrenó “Hijos de papá”, un nuevo reality que implica a “niños pijos”.
Hijos de papá: un coach para jóvenes ricos y vagos cuyos padres, hartos de financiar su tren de vida, han decidido darles una lección. Se acabaron sus privilegios: durante varias semanas estos hijos de papá vivirán en Hoyos del Espino, un pequeño pueblo de Ávila, donde por primera vez conocerán qué significa trabajar y esforzarse. Una experiencia vital que no se puede pagar con dinero. ¿Serán todos capaces de soportarlo?
Producido por Plural Entertainment, en el programa ocho jóvenes guapos, ricos, caprichosos y con un alto tren de vida se enfrentarán por primera vez en su vida a sus temores e intentarán valerse por sí mismos y dejar de ser unos hijos de papá. Para ello, durante varias semanas, estos jóvenes convivirán en Hoyos del Espino (Ávila), un entorno rural donde no hay tiendas de marca, chóferes, cocineras ni limusinas.
Los hijos de papá creen que ellos no necesitan trabajar. La herencia de sus padres podría servir para mantenerles durante muchos años. En su vida sólo han gastado dinero, pero a partir de ahora tendrán que ganárselo. Y para lograrlo tendrán que desempeñar todo tipo de trabajos: desde limpiar cuadras a poner gasolina, lavar cabezas o formar parte de una cadena de montaje.
Será un brusco giro en sus vidas, ya que pasarán de las comodidades y lujos de su hasta ahora fácil existencia, a tener que luchar por un sueldo mileurista. Aprenderán a vivir sin privilegios: tendrán que pagar por su comida, competir por un puesto de trabajo, colaborar en equipo, pagar las facturas y, en su contra, ni podrán usar sus móviles, ni sus ordenadores ni tendrán contacto con sus familiares o amigos.
Nada más que una cosa: sed críticos con lo que veís. Sed felices.

