Las tenía almacenadas en la estantería, esperando a ser vistas: Wives and Daughters, Cranford y Great Expectations. Sumadas a las nuevas adquisiciones de este verano (Tess of D’Urbervilles’s, Middlemarch y Daniel Deronda), he podido disfrutar de un empacho de miniseries de la BBC, lo que siempre es un deleite. Os iré comentando el resto, o bien por las que mostréis preferencia.
Hoy os quiero hablar de Wives and Daughters –Esposas e Hijas-, el clásico de Elizabeth Gaskell llevado a la pantalla en 1999 con el que Michael Gambon cosechó un Bafta y el premio Royal Television Society al mejor actor.
La serie trata con detenimiento la vida de Molly, una bondadosa joven que vive en compañía de su padre, el médico de la localidad. Su existencia tranquila y apacible se ve alterada por un inesperado acontecimiento: el compromiso de su padre, viudo muchos años, con una mujer fría y manipuladora, que lleva consigo una hija, Cynthia.
Ambas jóvenes se hacen amigas fácilmente; pero la bella y vanidosa Cynthia esconde un secreto del pasado que afectará a la vida de Molly y la tranquilidad de Hollingford.
Amores, secretos y chismes se entretejen en la trama de un modo que te atrapa y te hace seguir con avidez la historia. Es encantadora, amena, trepidante y muy entretenida. Os la recomiendo encarecidamente.
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