Las drogas anulan por completo el bien más preciado de todos: la libertad. El alcoholismo en particular es una perdición para cualquiera porque implica una absoluta dependencia y, por lo tanto, supone vivir prisionero de uno mismo (en función de, para mitigar qué).
Sin lugar a dudas, este tema del que trata la película está en constante actualidad porque todavía hay muchas personas en el mundo que se refugian en la bebida con el objetivo de mitigar el dolor o sepultar los problemas… momentáneamente. Precisamente porque no está desfasado, considero que “Mañana lloraré” es una película clásica en cuanto a su forma pero no lo es en cuanto a su fondo. Nunca está de más ver este tipo de historias en el cine que, precisamente porque son duras y muy fuertes, llaman a la reflexión del espectador y tocan su fibra sensible.
En las dos horas que dura el largomentraje, somos testigos de cómo alguien puede tenerlo en apariencia todo y, pese a ello, acaba imbuido en una espiral de autodestrucción que lo lleva a la más absoluta soledad, tristeza, depresión, derrotismo… y muchas veces a la muerte.

Por si alguien no sabe cuándo beber es ocasional y circunstancial, y cuándo es un acto peligrosamente habitual y crónico, estos son los síntomas más importantes a tener en cuenta:
* Cuando bebes en solitario con frecuencia.
* Cuando, a pesar de causarte daño personal a ti mismo, a la familia o en el trabajo, persistes en el consumo.
* Cuando las actividades con la familia o los amigos se reducen con cualquier pretexto para obtener una bebida con alcohol.
* Cuando debes ausentarte del trabajo o de los estudios para ir a beber.
* Cuando consumes por la mañana para quitarte el temblor de las manos después de despertar.
* Cuando cambias de sitio (rodeo de bares) para disimular el consumo excesivo y compulsivo.
* Cuando sigues abusando de la bebida a pesar de los consejos de la familia, los compañeros de trabajo o los amigos.
* Cuando no has podido dejar de beber a pesar de las recomendaciones específicas de tu médico.
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