LOS (SUPER) HÉROES…

LOS (SUPER) HÉROES…

… Y “ÁGUILA ROJA

Los superhéroes están de moda y revientan la taquilla cada vez que protagonizan una película. Sin necesidad de otros reclamos o alicientes, estos seres extraordinarios atraen muchísimo al espectador (sobre todo al más joven e idealista) y no cabe duda de que los grandes estudios cinematográficos explotan al máximo este atractivo.

Si hacemos un breve repaso a la filmografía de las dos últimas décadas, vemos que hay dos tipos de superhéroes: los que proceden de otro mundo y los seres humanos que han sido modificados genéticamente o que han tenido un accidente fortuito que les ha cambiado por completo la vida. Todos sin excepción tienen poderes sorprendentes y habilidades especiales que deciden utilizar para luchar contra el mal y para salvar a los inocentes cuando se hallan en peligro. Y puesto que toman la decisión de servir a la sociedad en pro de un mundo mejor, la gente de a pie los admira e incluso los venera. Sin embargo, también hay un tercer grupo muy importante…

Águila Roja en acción

Se trata de los héroes a secas, es decir, personas que, sin estar dotadas de poderes sobrehumanos, se convierten en valedores de la justicia. Algunos están enmascarados y otros combaten a cara descubierta. Se les admira por ser valientes y no porque tengan la capacidad de volar o el don de hacerse invisibles a voluntad. Estos héroes de la calle tienen mucho más mérito que los grandes superhéroes de la ficción, ya que luchan ejemplarmente contra los malvados de igual a igual y sin ninguna ventaja. Robin Hood es uno de estos valerosos héroes sin poderes, cuyo nombre significa “Petirrojo de la Capucha”. Es conocido por su atuendo verde, por ser un hábil arquero y por robar a los ricos para dárselo todo a los pobres. El Zorro también cumple todos los requisitos. Cuando guarda su antifaz, se convierte en Diego de la Vega, un joven de alta cuna que no duda en proteger a los inocentes de las garras de aquellos que lo controlan todo.

“Águila roja” es una de las novedosas series de televisión que ha arrasado desde su estreno hace unos meses. Al principio parecía ser una producción como tantas otras y, en el fondo, así es. También es bastante predecible y su argumento bastante obvio. A pesar de ello, tiene algo que mantiene al espectador frente al televisor con ganas de ver más. Se trata de una serie de ficción histórica, ambientada en la España del siglo XVII. David Janer es el actor que encarna a Gonzalo de Montalvo, profesor de día y justiciero de noche. Lejos de poseer poderes singulares, sí tiene una curiosa habilidad para saltar de tejado en tejado y luchar con envidiable maestría. El hecho de que vaya enmascarado y deje a su paso una pluma roja como seña de identidad, le infiere una pequeña dosis de misterio nada desdeñable. La doble identidad es un recurso que, no por más explotado en la pequeña y en la gran pantalla, deja de ser menos eficaz.

Creo que los héroes nunca pasarán de moda y tampoco morirán. No importa cuántas versiones literarias o cinematográficas se hagan, puesto que siempre habrá un público con ansias de conocer personajes con agallas protagonizando grandes hazañas. Esperaremos, pues, con muchas ganas la segunda temporada de “Águila roja”. Si en el último capítulo emitido ayer por la noche se cerraban algunas tramas, otras se han abierto a propósito para mantener en vilo a los seguidores de este héroe de la pluma roja.

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