CONCLUSIONES SOBRE LOS PREMIOS GOYA

CONCLUSIONES SOBRE LOS PREMIOS GOYA

Año tras año, siempre me ha dado mucha pereza ver la gala en su totalidad. Primero porque se hacía interminable, segundo porque los premiados se enrollaban como persianas y, tercero, porque el presentador de turno resultaba ser un tostón o un gracioso con poca gracia (que casi es peor). Por supuesto que presentar unos premios de esta categoría y prestigio nacional inyecta una dosis extra de presión en el conductor de la gala. Objetivo principal: agradar al público presente en el Palacio de Congresos y hacer, de una noche cualquiera, una agradable velada a los millones de espectadores deseosos de ver la alfombra verde y a sus estrellas desfilando sobre ella.

Esta vez, TVE se ha superado. En primer lugar, considero que han dado en el clavo al elegir como conductor de los Goya a Andreu Buenafuente quien, días antes adelantaba que la gala estaría presidida por el “factor sorpresa”. El presentador aseguraba que seguiría el modelo de Billy Cristal y el resultado final no me decepcionó para nada. Al más puro estilo Buenafuente, este hombre consiguió atrapar al espectador con su ingenio. En parte debido al talento de sus guionistas y en parte a su gracia natural, Andreu (como supongo que le llamarán en su casa) irradiaba muy buen rollo.

Todos sabíamos de antemano que el duelo entre “Celda 211″ y “Ágora” iba a causar expectación (especialmente porque las dos cintas han demostrado ser de mucha calidad argumental y estética). Mientras que la primera obtuvo 8 de los 16 premios a los que optaba, la segunda consiguió 7 de los 13. “El baile de la victoria” y “El secreto de sus ojos” también aspiraban a sumar más de un Goya, pero estas películas no tuvieron tanta suerte. En esta ocasión, apenas han habido marcadas diferencias entre unos trabajos cinematográficos y otros, lo que significa que el nivel general ha sido mucho más que aceptable.

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La gala de los Premios Goya del paso domingo fue, en mi opinión, magnífica, amena, divertida e interesante. Y lo más importante de todo: pocas veces he estado tan de acuerdo con la elección de los ganadores. Casi todas mis predicciones de este año fueron un acierto, puesto que los miembros de la Academia del Cine Español han tenido esta vez el mismo gusto que yo. Eso puede deberse a una de dos: o a mi gusto ha mejorado mucho o son los académicos los que han cambiado su método crítico. Ahora hablemos un poco de algunos de los premiados en la gala de los Goya:

Mi actor favorito era, sin ningún ápice de duda, Luis Tosar. En  ”Te doy mis ojos” ya desencadenó multitud de buenas críticas y en “Celada 211″ está magnífico.  Hay que reconocer que su aspecto y los rasgos de su cara transmiten dureza, es decir, tiene cara de malo; un papel que en la ficción le vienen como anillo al dedo. ¿No os recuerda en algo a Jack Nicholson?

En absoluto hubiera elegido a Penélope Cruz entre las candidatas a Mejor Actriz. Las interpretaciones de las otras tres intérpretes femeninas superaban con creces la suya. Pese a que también me gustan mucho Maribel Verdú (por “Tetro”) y Rachel Weisz (por “Ágora”), creo que Lola Dueñas ha hecho un gran trabajo en “Yo, también”, una película que para muchos ha sido la gran sorpresa del año.

En cuanto a la Mejor Interpretación de Reparto, yo apostaba por Antonio Resines y por Carlos Bardem, ambos nominados por la misma película: “Celda 211″. El primero porque hace un papel totalmente opuesto a lo que de él teníamos acostumbrados en series como “Los Serrano”. El segundo porque hace muy creíble a su personaje, un preso colombiano llamado Apache. El acento característico de Colombia lo borda.

Alberto Ammann se merecía la estatuilla al Mejor Actor Revelación. Su personaje en “Celda 211″ es muy interesante, puesto que las circunstancias le obligan a cambiar radicalmente el chip de chico bueno por otro radicalmente diferente. Pese a ser un joven serio y responsable al principio de la película, en la cárcel debe aparentar todo lo contrario. Pero lo más llamativo del asunto es que, paulatinamente, el personaje va transformándose de verdad y la personalidad fingida engulle finalmente su inocencia (concretamente cuando su mujer, que además estaba embarazada, muere en medio de una reyerta descontrolada). A partir de ese momento, la venganza es su mayor prioridad.

Me dejo muchas cosas en el tintero, pero no tengo más remedio. No obstante, si quieren añadir alguna valoración personal, ya saben lo que hacer: escribir un comentario que enriquezca este artículo que les he presentado.


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