LOS ACTORES POLIFACÉTICOS: EL CASO DE MEL GIBSON

LOS ACTORES POLIFACÉTICOS: EL CASO DE MEL GIBSON

Se dice que las modelos, una vez sobrepasan la edad “apropiada” para desfilar, la salida profesional más lógica para ellas es la interpretación. En más de una ocasión he leído esta teoría que, en mi opinión, no tiene ni pies ni cabeza porque no todas las modelos pueden ser también buenas actrices. Nada tiene que ver una cosa con la otra. Una cara bonita y un cuerpo espectacular (o esquelético según la moda actual) no garantizan la realización de un trabajo interpretativo de calidad por parte de la modelo que aspira a ser una Bette Davis del siglo XXI.

El caso de los actores es diferente cuando éstos intentan ser directores de cine. Es cierto que el talento, el buen gusto y la iniciativa son algunas cualidades importantes que deben poseer los actores que se embarcan en esta odisea. Sin embargo, cuentan con una ventaja que las modelos, por su parte, no tienen: para ellas, la interpretación es un campo desconocido por completo, mientras que ellos, a base de muchos años ejerciendo su profesión ante las cámaras, acaban aprendiendo el proceso de preparación y elaboración que una película conlleva. Para que los actores salgan bien parados de esta incursión, necesitan una buena dosis de experiencia y un cierto interés (digamos que especial) por el trabajo de aquellos que consiguen que una película tenga sentido en sus diversas facetas: tanto la argumental como la estética.

Algunos actores han fracasado en el intento y estoy convencida de que habrán pensado aquello de: “una y no más, Santo Tomás”. Otros, por el contrario, han demostrado con sus obras ser unos directores de cine muy buenos. Por ejemplo, Clint Eastwood, Kevin Costner, Warren Beatty, Robert Redford, Woody Allen y, por supuesto, Mel Gibson. La trayectoria de este actor australiano (el último de esta breve lista) es muy curiosa porque, al menos según mi punto de vista, ha demostrado ser mejor director que actor. Quizás esto se haya debido a la poca trascendencia de muchos de sus trabajos como protagonista; unos trabajos abocados a la acción e incluidos casi siempre en el género policíaco (“Arma letal” y “Mad Max” son sólo dos ejemplos). En sus inicios, este tipo de películas le reportaron un gran éxito que le hizo llegar a lo más alto pero, pasado el tiempo, todos hemos comprobado que sus registros interpretativos son bastante limitados.


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El gran momento de la carrera de Mel Gibson fue en 1995, año en el que ganó dos Oscars por  ”Breadhart”: uno a la mejor película y otro a la mejor dirección. Así se convirtió en el sexto actor ganador de una estatuilla por su trabajo como director de cine. Después de esto vinieron otras películas muy buenas y, ante todo, originales. Por primera vez en la historia del cine, ambas se rodaron en lenguas muertas: “La pasión de Cristo” (2004) y “Apocalipto” (2006).

Por la primera, Mel Gibson fue muy criticado, sobre todo por los sectores judíos de Hollywood. Seguramente sobrepasó una línea muy peligrosa y, por ello, se expuso a escuchar todo tipo de comentarios. Incluso se le acusó de ser un extremista religioso y un antisemita. Las duras imágenes de un Jesús torturado hasta su último suspiro hirieron la sensibilidad de muchísima gente, pese a lo cual reconozco que hizo una gran película, cuyo estreno marcó un antes y un después. Aunque nos doliera contemplar esas imágenes tan sangrientas, al fin y al cabo, se trataba de la cruda realidad. Los martirios eran, por entonces, prácticas muy habituales.

Por lo que respecta a la segunda película, “Apocalipto”, ésta sorprendió gratamente a sus seguidores (que somos muchos). Yo era reticente a verla porque el tema no me atraía, hasta que alguien con mucho acierto me la recomendó. A pesar de tener que leer los subtítulos, la película me resultó amena y preciosa. En resumidas cuentas, lo tenía todo: desde la más pura acción y la aventura, hasta el amor más puro que existe en el mundo; el de la familia.

Ahora Mel Gibson vuelve al ataque. Como actor acaba de estrenar “Al límite”, una película que ha fracaso en Estados Unidos pero que no por ello voy a dejar de ver. Y como director, está preparando ya su próximo trabajo, para el cual ha contado con Leonardo DiCaprio, quien interpretará a un vikingo. Y como era de esperar, todos los personajes hablarán en nórdico antiguo.

Dicho esto, al artículo de esta semana le voy a poner un punto y final original y divertido. Mel Gibson dijo, en una de las muchas entrevistas que ha concedido a los medios de comunicación para la promoción de su película en cartel, que “dirigir es como ser el cocinero y actuar es como ser el huevo que forma parte del plato”.

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