Libertad de expresión. La palabra maldita.

Libertad de expresión. La palabra maldita.

Tras los acontecimientos que se están produciendo en la calle por el movimiento 15-M, está saliendo mucho a relucir el concepto libertad de expresión. La libertad de expresión es un bien fundamental en una democracia y un derecho por el que luchar en cualquier tipo de sociedad. Existen países que no tienen tal Derecho, de los cuales no quiero hablar hoy.

Prefiero hoy hablar de los países que tienen este derecho, sancionado y promulgado en su propia constitución; que aceptan este derecho como legitimo y se enorgullecen de él. En estas sociedades, todo el mundo se llena la boca del derecho a la libertad de expresión. En las sociedades como la española cada uno piensa que los suyo es lo bueno y no quiere oír hablar de otro tipo de opiniones. Esas personas normalmente suelen llevar el estandarte de la libertad de expresión.

Me estoy refiriendo a los acontecimientos que están ocurriendo últimamente con los grupos de indignados y algunos medios de comunicación. El colectivo de indignados tiene todo mi apoyo, puesto que es un colectivo que intenta manifestar el descontento de la sociedad entera. Otros, como los sindicatos, no lo hacen. Por eso comparto todos los puntos del manifiesto generales; porque tienen derecho a expresar su opinión como toca. Muchas veces, como toca no es acampar en la calle, ni luchar contra la policía o insultar a Rita en su casa. Tienen totalmente el derecho a opinar lo que quieran, mientras no hieran a otras personas o colectivos. Por otro lado, otros medios como Intereconomia o el periódico La Razon, tienen derecho a informar lo que quieran sobre este movimiento; poniendo los argumentos que les parezca bien y siempre sin intentar descalificar al otro.

Tanto los medios de comunicación como este movimiento llevan el estandarte de la libertad de expresión. Es su bandera y a ella se acogen. Pero ninguno de los dos usa bien la liberta de expresión. Los medios de comunicación tienen todo el derecho a criticar lo que les parezca mal de este movimiento, a decir lo que quieran, repito, siempre y cuando no hieran la sensibilidad de otras personas. Por ejemplo, la palabra Perro Flauta es desafortunada.

El movimiento de indignados no tiene derecho a prohibir que se informe de dicho movimiento, ni a descalificar a estos medios ni a, incluso, pedir su prohibición. Ellos no son nadie para pedir la prohibición de ninguna opinión. Y menos aún a increpar a sus periodistas.

Mucha gente piensa que este movimiento es positivo para la sociedad. Aún así, mucha gente lo critica también. Todo el mundo tiene derecho a decir lo que le parezca a favor o en contra porque esto es una democracia. La libertad de expresión es grande, es bonita, pero se convierte en un estorbo cuando no va a favor de nuestros intereses. En ese momento es cuando esta palabra se convierte en una palabra maldita; y este movimiento la quiere convertir en una de ellas.

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  1. Libertad Digital tv. Estudio de su página web.

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