“EL COCHE FANTÁSTICO”
La originalidad es una cualidad fruto de la inspiración creativa que valoramos mucho, sobre todo cuando la echamos en falta. La musa de la inspiración ha debido tomarse un largo y muy prolongado descanso a nivel cinematográfico. Las secuelas y precuelas se multiplican por doquier pese al agotamiento de la mayoría de los cinéfilos que poblamos el planeta. El motivo es bien sencillo: tienen éxito. “Indiana Jones”, “Superman”, “Batman”, “La Guerra de las Galaxias”, y “Star Treck” son sólo algunos de los últimos ejemplos que han poblado el panorama cinematográfico de los últimos años.
Junto a los conceptos de secuela y precuela, surge otro muy importante a tener en cuenta: el remake. Desde Hollywood se están produciendo nuevas versiones de películas que antaño tuvieron un gran éxito, las cuales pueden despertar la nostalgia en aquellos que las acogieron con agrado en su momento. Sin embargo, también hay dos nuevas tendencias en auge. Una es la de hacer remakes de films extranjeros, cuyo único aporte extraordinario es la americanización de sus protagonistas. La otra tiene que ver con la televisión y es la que más nos interesa ahora: la tendencia de adaptar series que, durante largo tiempo, marcaron un hito en la pequeña pantalla. Véase, por ejemplo, “Melrose Place”, “El coche fantástico”… y en breve se esperan otras tres nuevas adaptaciones: “V”, “El equipo A” y “Eastwick”. Esta última serie se estrenará este año y se basa en la película “Las brujas de Eastwick”. Por el momento solamente se está preparando un piloto y Matt Dallas (el actor de “Kyle XY”), será uno de sus protagonistas.
La realidad supera de nuevo la ficción en televisión y los datos hablan por sí mismos. El 25% de las producciones estadounidenses de la próxima temporada no serán productos originales. Y si se examinan también las novedades que se están poniendo en marcha, el panorama es más desalentador aún si cabe: de todos los estrenos, el 30% tampoco son ideas originales.
Las causas de la falta de originalidad en televisión son muy diversas: o bien simplemente no hay ideas propias que se puedan poner sobre la palestra, o bien la causa principal es la caída de audiencias a casi la mitad de espectadores. «Si lo que hay actualmente no funciona y no ganamos dinero, recuperemos viejos formatos de éxito», deben haber pensado los directivos de las principales cadenas.
Ahora centremos nuestra atención en la última adquisión de TVE1: “El coche fantástico” ha regresado tras 20 años de ausencia. Esta vez el actor David Hasselhoff ya no es Michael Knight, que era quien conducía el coche más inteligente de la televisión de los años 80: KITT. Ahora es su hijo en la ficción quien ha tomado el relevo.


Si por unos momentos nos ceñimos al significado estricto de la palabra remake, tiene sentido pensar que esta serie es, en realidad, una continuación en el tiempo, puesto que los personajes, salvo el coche, son distintos. Los hechos de la serie original han transcurrido y ahora nos encontramos en el presente. Los efectos especiales también son una de las distinciones más notables, así como la versión renovada de KITT. Sin embargo, las tramas son muy similares a las de antes y, a pesar de lo que nos quieren hacer creer, los patrones son exactamente los mismos.
Ante tantas reposiciones de series de las que se esperan nuevas temporadas y también ante los remakes camuflados en continuaciones supermodernizadas, sólo cabe esperar que la musa de la inspiración regrese al cauce de la cinematografía y la televisión. Somos muchos los que estamos deseosos de ver nuevas películas y series que sorprendan desde un punto de vista mucho más argumental y mucho menos efectista, pero por lo visto es imposible en estos momentos de crisis imaginativa. Como decía hace muchos años el novelista Victor Hugo, “inspiración y genio son casi la misma cosa”. Busquemos, pues, la inspiración y hallaremos la genialidad.
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