DE “SALT”…
… A “EL ABC DEL AMOR”
La vida no tiene por qué ser aburrida; somos nosotros los que muchas veces la hacemos tediosa. Evidentemente, no es cuestión de afirmar categóricamente que uno se aburre porque quiere. Tampoco es eso… Sin embargo, la verdad es que nosotros mismos solemos complicarnos la vida más de la cuenta en todos los ámbitos habidos y por haber.
Conforme va pasando el tiempo, la mayoría de las personas (por vivir en la sociedad en la que vivimos) acentuamos más si cabe nuestro inconformismo (lo que los expertos denominan “vacío existencial”). Cuanto más tenemos, más queremos y, cuanto más nos ofrece la vida, más solemos exigirle.
“El aburrimiento es la explicación principal de por qué la historia está tan llena de atrocidad”, dice Fernando Savater. Pues bien, para no llegar a ese punto, existen recursos de última hora. Uno de los más eficaces es el cine, un antídoto para combatir el denostado aburrimiento y que, además, suele dar resultado: durante al menos un par de horas, uno se siente acompañado y entretenido. Pero, ¿y si la película no gusta, sino que aburre en contra de nuestros proprósitos? Pues mala suerte. Así es el cine: puro azar. A veces se acierta y otras veces no.
Pese a esto, hay un par de géneros que suelen cumplir con frecuencia su función primordial, la más simple pero también la más reclamada por los espectadores: el entretenimiento. Para reflexionar y para llorar, existen otro tipo de películas perfectas para la ocasión. Pero si no es así, si lo que buscamos es pasar el rato, nada mejor que las aventuras, la acción o la comedia romántica de siempre. Siendo que hay géneros que pasan de moda (como las películas del oeste), es curioso comprobar que esta clase de films casi siempre están arriba y llenan las salas de cine. Dos ejemplos: Salt” y “El ABC del amor”.
Los guionistas de “Salt” han sabido reunir los elementos más atractivos del género de acción y logran que la trama resulte atractiva, a pesar de su previsibilidad. Aun desarrollándose en un clima todavía impregnado por la famosa Guerra Fría que enfrentó a EE.UU con Rusia, lo cierto es que el argumento parece bastante inverosímil. Es típico: una sola persona se enfrenta a todo un país (en este caso a dos totalmente opuestos), sale victoriosa y sin apenas un rasguño.
“Acepta la ilógica o te perderás la diversión”. Quizás éste sea un buen método para disfrutar por completo de esta cinta que, según consideró un famoso crítico, “está preparada para mantener tu pulso a toda velocidad mientras tu cerebro deja de pensar”. Con eso está dicho todo cuanto uno necesita saber.
Por lo que respecta a “El ABC del amor”, ésta es una comedia romántica sobre la vida y el primer amor. Trata sobre un niño que empieza a experimentar sentimientos extraños, mariposas en el estómago y celos incontrolables. También es muy típica pero un poco más creíble que la anterior. “El ABC del amor” es para todos los públicos e, incluso, apta para ver en familia.
Así pues, mientras una película desarrolla una trama ficticia sobre espionaje internacional cuyo objetivo principal consiste en exponer una secuencia de acciones llamativas, la segunda escoge una historia más de andar por casa. Si la primera historia tiene como telón de fondo un hecho histórico (es decir, la infiltración de agentes secretos rusos en el gobierno de EE.UU), la segunda historia cuenta con una ambientación tan simple como Manhattan. Si “Salt” acentúa especialmente su atención en la acción (batallas, persecuciones y efectos especiales que dejan con la boca abierta), la segunda enfatiza en el romanticismo y la diversión. Aunque ambas películas incitan de alguna forma a la reflexión, no lo hacen de manera exagerada y explícita. Quien quiere se queda con la moraleja y quien no, con la anécdota.
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