LA MEJOR PROFESIÓN DEL MUNDO
Los estudios universitarios han convertido el tradicional oficio del periodismo en una profesión y profesionalizar la difícil tarea de informar a la gente con imparcialidad parecía ser un paso obligatorio para formalizar y reglamentar un trabajo tan intuitivo como éste.
Los periodistas debemos decir la verdad. Esa es nuestra obligación y la gran mayoría de los profesionales la cumplen diariamente y con total seriedad. Sin embargo, alguna serie de televisión y algunas películas describen una profesión bastante gris, donde la manipulación, la mentira, la tergiversación de la verdad y el sensacionalismo son los ingredientes principales del periodismo. Si a esto se le añade el surgimiento y la expansión de la llamada “prensa rosa”, podemos concluir que la credibilidad de los periodistas está en entredicho ahora más que nunca. En nuestras manos está acabar con todo ello e iniciar un nuevo camino que recupere la verdadera esencia del periodismo y del reporterismo. Como me dijo en su día una profesora y gran profesional, el periodismo no es como cualquier otro trabajo, sino que es un estilo de vida que no acaba a las 6 de la tarde (aunque la verdad es que esto último no sé si es una ventaja o, por el contrario, un gran inconveniente). El argentino Tomás Eloy Martínez también redunda en esta idea y asegura que el compromiso del periodista con la palabra es “a tiempo completo y a vida completa”.
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Existen series y películas protagonizadas por periodistas. En ellas, unos persiguen la verdad heroicamente, otros la persiguen mediante vías no muy ortodoxas ni muy recomendables (a veces incluso ilegales) y, por último, aparecen en ocasiones periodistas que no ansían exactamente hallar la verdad, sino más bien encontrar una gran noticia. Estos personajes pretenden hacer sensacionalismo de unos determinados hechos (sean o no noticiosos) para vender periódicos o conseguir grandes audiencias.
A continuación vamos a comentar dos ejemplos: la serie “Periodistas” y la película “Tinta roja”. De la serie guardo muy buenos recuerdos porque, sin lugar a dudas, me marcó mucho. De la película haré una crítica cinematográfica (aunque yo soy de las que piensa que la mejor crítica es siempre la de uno mismo y no la de otros).
“PERIODISTAS”
La serie “Periodistas” comenzó a emitirse en España el 13 de enero de 1998 y se mantuvo en antena hasta julio de 2002. En 4 años se grabaron un total de 9 temporadas y más de un centenar de capítulos. Durante este tiempo, esta serie de televisión cosechó muchos éxitos y es posible incluso que inspirara a algún joven indeciso respecto a lo que quería ser en la vida.
La serie se desarrollaba en la sección de Local de un ficticio periódico llamado Crónica Universal. Allí trabajaban el jefe de sección, Luis Sanz (José Coronado), el redactor jefe, Blas (Álex Angulo), las redactoras Ana (Alicia Borrachero) y Ali (Esther Arroyo), un becario, José Antonio (Pepón Nieto), los fotógrafos Clara (Belén Rueda) y Willy (Joel Joan) y la secretaria Mamen (María Pujalte). También cobraba gran protagonismo la subdirectora del periódico, Laura (Amparo Larrañaga). Con el tiempo muchos actores fueron dejando la serie y hubo nuevos fichajes que enriquecieron bastante las tramas.
Algunas personas criticaron esta serie por no describir fielmente la realidad y por idealizar una profesión con luces y sombras. Según ellas, este tipo de productos maquillan la vida cotidiana y son perjudiciales a largo plazo porque pueden crear falsas expectativas. Sin embargo, creo que esto es una tontería. Aquellos espectadores que se dejan llevar por el idealismo y por el deseo de aventura no precisan de una serie de televisión como “Periodistas” para pegarse un batacazo monumental. Se lo hubieran dado de todas maneras. Es más: ¿qué serie de televisión retrata cien por cien la realidad? Para eso ya está la realidad misma, ¿no es cierto? Las series son productos ficticios que, bien realizados y dirigidos sin errores garrafales, están en la parrilla televisiva básicamente para entretener. Si eso se tiene claro, pues no tiene por qué haber ningún problema.
“TINTA ROJA”
El periodismo ha inspirado a muchos cineastas. “Tinta roja” es una película peruana que se suma a la larga lista de obras cinematográficas que, a lo largo del siglo XX, han profundizado en el oficio periodístico: bohemio y disparatado en algunas ocasiones (véase “Primera plana”), y serio y muy crudo en otras tantas (tal es el caso de “Todos los hombres del presidente”).
“Tinta roja” cuenta la historia de un joven periodista llamado Alfonso que, tras acabar la carrera de Periodismo, comienza sus prácticas en la sección de Policiales de un periódico peruano muy sensacionalista que se llama “Clamor”. Como muy bien apunta el propio título del film, las noticias que Alfonso debe escribir versan sobre asesinatos, accidentes y suicidios; en definitiva, un compendio de sucesos que, por revelar la miseria humana, están cargados de tinta muy roja. Este joven practicante o becario comienza siendo un idealista que, a pesar de haber estudiado Periodismo, quiere convertirse en escritor. Mientras transcurren los acontecimientos, todas las curiosas y muy antiperiodísticas enseñanzas de su mentor (el Jefe de Sección) le van haciendo mella y van calando en él. Poco a poco, el protagonista de esta historia va evolucionando en lo profesional y también en lo personal. Deja de ser el chico novato e inocente del principio, para convertirse en un reportero espabilado cuyo objetivo es vender cuantos más ejemplares mejor. Influido por el ambiente del periodismo sensacionalista, Alfonso antepone la sangre y el escándalo a la imparcialidad y la veracidad, ya que los dos grandes objetivos de “Clamor” son: entretener al lector y no aburrirlo, e imaginar las cosas sin llegar a inventarlas.
Es cierto que la película habla de periodistas deshumanizados que, acostumbrados a ver lo peor de la gente, pueden contar las desgracias ajenas sin un aparente ápice de sensibilidad. El dramatismo se torna noticioso en cuanto pasa por manos sensacionalistas y plumas interesadas, pero la película también habla de otras cosas: del amor y el capricho, de la decepción, del reencuentro inesperado y quizás algo interesado entre un padre y un hijo, de la soledad, etc. Ante la seriedad de estos temas, se intercalan esporádicos guiños hilarantes, muchos de ellos encarnados en un personaje algo disparatado pero entrañable: el conductor de la furgoneta del periódico, quien aprovecha cualquier circunstancia para deleitar a sus compañeros con célebres frases.
A pesar de los tópicos que se suceden en la película, lo cierto es que el final da un giro, no muy inesperado, pero sí necesario para un desenlace reflexivo y cargado de emotividad. El director peruano, Francisco Lombardi, nos ofrece un buen film y una profunda historia que deja al espectador una importante moraleja sobre el periodismo y, ante todo, sobre la vida.
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Se nota que te apasiona tu futura profesión… creo que sabes que soy de la opinión de que hagas lo que hagas en esta vida, hazlo lo mejor que puedas; las medias tintas y un trabajo mal hecho y por inercia sólo sirven para acabar “asqueado”.
Sigue así y serás una gran profesional del periodismo.
BUENAS LAURA COMO YA SABIA YO ME IVA A ENCANTAR TU ARTICULO POR ESO SOLO TENGO PALABRAS DE AGRADECIMIENTO A UNA PROFESION QUE TU HAS ELEJIDO PORQUE ERES MUY SABIA EN LA EDAD QUE TE ENCUENTRAS,PORQUE GRACIAS AL PERIODISMO BIEN HECHO PODEMOS TENER LA INFORMACION MEJOR DETALLADA Y ESTAMOS AL CORRIENTE DEL MUNDO DE LOCOS QUE NOS ENCONTRAMOS,COMO BIEN DICES UN PERIODISTA ¿ DEVE ESTAR LAS 24 HORAS EN ACTIVO-A? MI OPINION ESQUE SI ,PORQUE AUNQUE NO ESTES COMO EN LA SERIE PERIODISTAS EN EL TRABAJO,TU SIN QUERWERLO VAS RECAUDANDO INFORMACION,OBSERVANDO DESDE TU ESTADO DE DESCANSO EL MUNDO DESDE LA BARRERA ,ME ESPLICO ASI SE HACE UNA BUENA PERIODISTA Y TE CONOZCO Y SE QUE ERES MUY INTELIJENTE Y GRACIAS A PERSONAS COMO TU ESTOY AQUI SENTADO PUDIENDO LEER MI PERIODICO O LEYENDO UN BUEN LIBRO DE UN ESCRITOR QUE HA SIDO UN PERIODISTA ,SOLO QUIERO DARTE LAS GRACIAS DE HABER SIDO SABIAQ EN ESTUDIAR PERIODISTA Y QUE LO HARAS MUY BIEN Y LLEGARAS A LO MAS ALTO ,TE DESEO MUCHISIMA SUERTE Y SIGUE ASI LAURA,PORQUE AHORA SOLO ESPERO CON INPACIENCIA TU PROXIMO ARTICULO QUE SERA MUY BUENO POR ESO ME ENCANTA ESTE BLOC GRACIAS LAURA ZIPI37
me ha encantado, sabes explicar todo lo que quieres decir y enseñarnos con las palabras justas…sobre tot con tota la raó “la mejor crítica es la de uno mismo”
ahora vamos a por series más actuales…jiji com…”gossip girl” como va nuestra educación…si se estudia en una universidad privada o en una pública…vaya si son las mismas salidas y la misma preparación…o quizá son las influencias que te hacen crecer de una manera u otra?estoy deseosa de leer tu crítica Laura!!!no olvides lo mucho que vales!
vaya como se puede cambiar la carita de al lado del nombre cuando se hace comentarios, master?
Quiero creer en la mirada critica del espectador y por ello espero que sepa que ´ser policía forense no es ser Grissom, ser medico no es ser House y ser sargento de policía no es ser Lucas.
Asimismo y en señal de respeto hacia los que desempeñais (o desempeñareis) la profesión de periodista, diré que para mi ser periodista no es ser María Patiño o ser periodista gráfico no es ser Miguel Temprano. Porque, gracias al cielo, los periodistas sois más y mejor que eso, y eso no es ser periodista.
¿Ideas? Todas las que quieras Laurita. ¿Que te parece analizar una serie de fenómeno viral (que bombardea al espectador con campañas por Internet, ventajas exclusivas en DVD, videojuegos, realidad paralela con el mundo real) como LOST? ¿O el éxito de la comedia nacional con 7 vidas y posteriormente Aida, series que han sabido reciclarse de su idea original para permanecer en parrilla? ¿O el concepto de protagonista omnipotente como House o el Mentalista?
Tdas las ideas y todo el apoyo que quieras Laura. Y nosotros queremos más y más de tus análisis, enrollate lo que quieras, porque nos encanta tu punto de vista crítico.
Un saludo.
Aurea te amo
Jejeje, me parece muy bien que te hayas tomado las series de televisión como un reflejo social digno de ser analizado, entre otras cosas por aquellos que vemos poco la televisión (yo) o aquellos que por ver tanta no saben ya distinguir el grano de la paja.
Muchos ánimos y un beso