Siete chicas de 16 años deciden quedarse embarazadas a la vez, lo que provoca un gran revuelo entre sus familiares y conocidos. Ante tal escándalo, la polémica es inevitable, los medios de comunicación difunden la sorprendente noticia y una gran pregunta se cierne sobre todo el mundo: ¿qué les ha podido pasar por la cabeza para llegar a tomar una decisión tan alocada como ésta?
No es un cuento ni tampoco una ficción. Es real como la vida misma, a lo que la industria cinematográfica no ha podido resistirse. La prueba está que Tele5 ha emitido recientemente una miniserie basada en un hecho real que aconteció en una pequeña localidad de Massachussets en 2008.

Esta producción, dirigida por Fernando Colomo, no ha dejado indiferente a nadie en nuestro país. Más de uno ha puesto el grito en el cielo como, por ejemplo, la Confederación de Padres y Madres de Alumnos (Cofapa), cuyos miembros han pedido la retirada de la serie porque consideran que “hace una caricatura de los padres y los centros escolares” al mostrarlos como “personas sin influencia para marcar límites y normas”.
Está claro que las protagonistas de esta historia no son, precisamente, unos modelos a seguir. Nadie quisiera tener hijas y alumnas que hacen esta barbaridad y, además, tratan a los mayores con desprecio y mala educación. Sin embargo, el grado de influencia que esta serie pueda ejercer sobre el público adolescente es dudosa. Si así fuera, las películas que retratan temas delicados como las drogas, el alcohol o la prostitución motivarían la imitación de cuantos las vieran. Tan absurdo es llegar a esta conclusión como a la manifestada por esta asociación de padres que, en mi opinión, se ha exaltado de manera muy exagerada.
La motivación que lleva a estas adolescentes a quedarse embarazadas se desvela en el segundo capítulo de la miniserie española y no tengo más remedio que dejar por escrito mi decepción. Pensaba que se trataba de algo mucho más grave y trascendental… pero no. Ha resultado ser un motivo absurdo e inmaduro que, por otra parte, trivializa uno de los grandes milagros de la vida (la maternidad), así como también las relaciones sexuales.
Ninguna de ellas desea en realidad ser madre, sino que deciden emprender este camino porque no quieren que una del grupo (la que está embarazada antes del pacto) sea expulsada del colegio por esta causa. Por supuesto que ésta es una discriminación injusta y denunciable pero, ¿es razonable que todas las amigas utilicen a unos pobres desgraciados, es decir, a unos varones fácilmente manipulables, para quedarse en estado? Definitivamente es una estupidez que no tiene nombre.
Menos mal que la serie no acaba con un final totalmente feliz. Las últimas secuencias dejan patente que criar a los hijos no es una tarea sencilla, sino que a veces resulta desesperante. Con 16 años, acunar a un bebé que no para de llorar es una cruz demasiado grande cuando las prioridades a esa edad son otras muy distintas. Solamente una de estas chicas, la que tiene pareja estable y parece un poquito más sensata, consigue ser feliz. El resto seguramente lo pasará muy mal hasta que empiecen a aceptar el error, apechugar con las consecuencias y, finalmente, aprender a querer con locura a esos niños que tienen toda la vida por delante.
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Magnífico artículo. La verdad es que esta miniserie me enganchó en su primer episodio, por lo que ví el segundo; éste último, me defraudó bastante. Esperaba que el motivo del “pacto” fuese uno con más consistencia. No obstante, estoy de acuerdo contigo Laura y, en mi opinión, estas series no pueden llevar a la sociedad a algo tan grave como se ha comentado. Además, los niños y adolescentes que pudieran verse perjudicados con la visión de ésta, deberían de estar en la cama a las horas en que se emitió. Si los padres tiene miedo de que transmita valores negativos, simplemente que cambien de canal.