CUANDO LA FAMA Y EL ÉXITO SE ACABAN…

CUANDO LA FAMA Y EL ÉXITO SE ACABAN…

… ¿EL MUNDO TAMBIÉN?

Hace unos días, muchos medios de comunicación se volcaron por completo en una noticia muy triste que me dejó perpleja: Stephanie Parker, protagonista de una serie de gran éxito en Gran Bretaña, se suicida dos días después de que se emita el último episodio. Parker se había convertido en una celebridad con tan sólo 15 años y su popularidad no había decaído tras nueve temporadas en antena. Protagonizaba una serie que había conseguido cuotas de audiencia muy altas y que, a su vez, le había conducido a la fama. A pesar de todo esto, un día decide quitarse la vida.

La actriz Stephanie ParkerLa actriz Stephanie Parker

Cada día hay miles de suicidios en el mundo y el de esta joven actriz británica es, en apariencia, como otro cualquiera. Sin embargo, este suicidio tan repentino e inesperado no sólo ha conmovido a sus fans, sino a la inmensa mayoría de las personas que no llegamos a entender cómo alguien es capaz de dar un paso tan definitivo y tan doloroso. ¿Por qué esta noticia sobre la muerte de Stephanie Parker ha sido tan impactante? Pues a mi entender existen dos razones: una emocional y otra funcional. La primera es sencilla, puesto que se trata de una chica joven, de 22 años, guapa, con éxito, con salud y con un próspero futuro por delante. ¿Quién no va a emocionarse y a entristecerse ante una desgracia semejante?

La segunda razón (la funcional) es un poco más complicada. Existe una máxima que se repite en todas las facultades de Periodismo. Es una frase anecdótica y muy chocante que, al mismo tiempo y aunque en ocasiones nos pese, refleja la cruda realidad mediática: la noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro. Lo natural, lo simple y lo común no suele vender nada y, si bien lo pensamos, es muy lógico. Es noticia todo aquello que tiene importantes consecuencias públicas, así como lo inusual, lo escandaloso y cualquier cosa que suscite curiosidad. Puesto que la información siempre se mediatiza, es decir, se filtra a través de los medios de comunicación, la elección es simple cuando hay dos noticias y un solo espacio: el artículo que gana todas las papeletas es aquel que habla de un hombre que muerde a un perro. En este caso, pues, el simple suicidio no es noticia, pero las circunstancias y los supuestos motivos que incitaron a la joven a actuar de esta manera, por su impacto, sí lo son.

Un portavoz de la BBC describió hace muy poco a Parker como una joven actriz llena de talento. Lo tuviera o no, eso es lo que le habían hecho creer desde que fuera una niña. Dicen que la fama cuesta y yo diría que demasiado. Alguien dijo una vez que la fama y la televisión distorsionan la perspectiva de quienes la viven y estoy totalmente de acurdo. La mayor parte de los niños prodigio no han luchado por un sueño y no han perseguido un objetivo ambicioso que, una vez conseguido con esfuergo, puedan valorar. En realidad, se han visto envueltos sin querer en un mundo complejo, y también en unas circunstancias tan envidiables como pasajeras. Los halagos, el dinero, la admiración y la fama un día desaparecen sin ninguna explicación (como si todo hubiera sido un maravilloso espejismo). Y después de todo ello, únicamente queda la decepción y la soledad.

Es cierto que hay gente que lo ha pasado tan mal en la vida que, debido a circunstancias mucho más duras, se han quitado de en medio porque la carga era demasiado pesada. ¿Valentía o cobardía? Después de pensarlo mucho, creo que hay una cierta dosis de valentía porque tomar una decisión como ésta y ejecutar una idea a priori tan descabellada, no debe ser nada sencillo. Al mismo tiempo y aunque parezca contradictorio por mi parte, creo que para suicidarse hay que ser muy cobarde. Sin mirar atrás, uno es capaz de tirar la toalla y rendirse ante los grandes baches de la vida. Una cosa tengo clara: la persona verdaderamente valiente es aquella que, aun sabiendo que no puede seguir su camino por los motivos que sean, busca ayuda en la gente cercana, en la que quiere y en la que confía plenamente. De este modo, es posible (y digo sólo posible) que esos grandes baches en el camino se conviertan en pequeños escollos superables a larga plazo. Sin embargo, en muchas ocasiones el orgullo y el miedo ganan la batalla. Además, no siempre se tienen cerca apoyos incondicionales ni tampoco hombros sobre los que llorar. Todos sabemos de sobra que la soledad es el peor de los males y, de ser así, resulta imposible que los baches se conviertan en escollos, sino más bien en grandes montañas.

Sí, los jefes de Stephanie Parker le habían anunciado el fin de la serie, pero ni por un instante le insinuaron el final de su carrera artística. Su mundo no se acababa ahí. Tan sólo se cerraba una etapa que había durado siete años para dar paso a otra distinta. No ha tenido tiempo de ver lo que le esperaba a la vuelta de la esquina y se ha quedado en lo que podía haber sido y no fue. La mente humana juega muy malas pasadas y puede que la mera posibilidad de perder, en primer lugar, el confortable estatus social y artístico y, en segundo lugar, la fama y la popularidad, le aterrara demasiado. ¿Ese es un motivo de peso para quitarse la vida de manera tan dramática? No cabe duda de que para ella sí lo era. El problema es que, ante un paso como éste, no hay vuelta atrás.

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