CONFESIONES DE UN TELEADICTO

CONFESIONES DE UN TELEADICTO

Hola a tod@s:

Para empezar, quiero dar las gracias a Laura por permitirme de vez en cuando escribir en este blog. Antes escribía en Channel63 pero decidí cerrarlo por falta de tiempo. Mi nombre es Enrike y quiero que veais cómo siento, vivo y experimento las series y todo lo relacionado con su mundo. Ahora vamos a pasar a mi história de hoy:

¿QUÉ HACER CUANDO SE TE ROMPE LA TELEVISIÓN?

Vamos a ponernos en situación. Es sábado, estás sólo en tu casa, ya que has conseguido que tu familia se fuera sin ti al pueblo o tu pareja ha salido con sus amig@s. Agradeces poder quedarte solo justamente el día que estrenan una serie nueva en Estados Unidos. Ya te la has descargado (en mi caso warehouse 13).

Tras comprobar el nombre del archivo, te dedicas a buscar en Internet los subtítulos correspondientes a ese rípeo. Ya te vas dando cuenta de que llevas una hora buscando y no has encontrado nada. Mal empieza el día y decides irte a preparar la comida. Así le das tiempo a la gente a que subtitule y empiezas a soltar cosas como: ¿porque tardan tanto en subtitular 40 minutos?; ?esta gente a qué se dedica que aún no estan? Por fín, mientras la pizza se esta calentando en el horno y las palomitas palomean en el microondas, encuentras una página en la que los subtitulos se estan traduciendo: llevan un 80% traducido. Quedan todavía 10 minutos para que se termine la pizza, pero hay que tener en cuenta el tiempo para grabar la serie y poder verla en el DVD. El pasillo desde tu ordenador a la cocina se convierte en una especie de calle concurrida de Nueva York. No has acabado de llegar a la cocina cuando ya estas volviendo al ordenador, cronometrando tiempos, haciendo cálculos de cabeza y actualizando cada 5 milésimas de segundo la web para ver si han acabado de subtitular.

Por suerte, cuando quedan 4 minutos para que esté la pizza, actualizas la web y ves 99% traducida. Tiene que valer (piensas). Total, en un 1% no pueden decir muchas cosas importantes (te dices de nuevo a ti mismo). Pero no hay tiempo, intentas bajar los subtitulos y no se bajan. Le has dado tantas veces a actualizar, que se te ha rayado el ordenador y te ha tocado reiniciar. Encender de nuevo el ordenador parece una odisea. Ni Noeh tardo tanto tiempo en cruzar el desierto (¿o era Moisés?). Bueno, ¿qué más da? ¡ENCIÉNDETE YA!, le gritas al ordenador pensando que te va a hacer caso, cuando sabes que pasa de ti desde el primer día y que siempre hace lo contrario. Tras una espera larga, consigues grabar la serie y los subtitulos en un DVD para verlo en el comedor.

Toda la mesa puesta, el DVD cargado, la Coca- Cola puesta en el vaso con cubitos de hielo. Las palomitas en el bol de palomitas, las papas listas y la pizza…. ¿y la pizza?. ¡¡Se te ha olvidado sacarla del horno!! Menos mal que se apaga y no sigue calentando. Corriendo por la casa, vas a por la pizza, la cortas lo más rapido que puedes sin llevarte algun dedo por delante y le hechas la salsa por encima (si lleva). Por fín, estás sentado delante de tu televisión, preparado con el mando del volumen en la mano izquierda, el mando del DVD en la mano derecha y todo dispuesto para empezar a comer. Ves la primera imagen del capítulo y, justo cuando le das al “play”, ves que esta imagen se convierte en un minúsculo punto blanco en el centro de una pantalla de 42″. Así que lo primero que se te ocurre es: salir corriendo con toda la comida para que no se enfríe e ir al ordenador para comer ayí mismo de mala manera y ver el capítulo en la pantalla del ordenador. Y qué suerte la tuya que cuando acaba el capítulo dices: ¡¡¡PUTO 99%!!!

Enrike

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