El cine es entretenimiento y emoción. El público busca distraerse, divertirse, sentir emociones y, en el fondo, empatizar con los personajes o con sus circunstancias para así poder decir: no soy la única persona en el mundo a la que le pasa esto. Para conseguir satisfacer a un público ávido de comprensión (aunque ésta sea ficticia y poco duradera), el cineasta no necesita una tecnología espectacularmente atractiva; ni siquiera unos diálogos extensos, profundos y con mucha miga. Puede que sí o puede que no.
Una película de calidad y éxito no es siempre la que más premios gana, ni la que más dinero se gasta, ni tampoco la que está más de moda. En muchas ocasiones, éstas son las más decepcionantes. En ocasiones, los medios de comunicación crean falsas expectativas para que vayamos al cine y paguemos una entrada. Nos dejamos embaucar ante esos grandes films que tantas buenas críticas cosechan antes, incluso, de ser estrenados. Analógicamente hablando, es como si a uno le enseñan un caramelo, se le hace la boca agua y, antes de poder saborearlo, va y se lo quitan de sopetón.
Ésta es una de las razones por las cuales no suelo hacerles mucho caso a los expertos que escriben en revistas especializadas; ni tampoco presto demasiada atención a los consejos de los amigos porque sé, tras muchos batacazos, que sus gustos no son siempre los míos… por más que se empeñen.
Entonces, ¿qué es una buena película? Sinceramente y pese a todo lo dicho, no lo sé. Lo políticamente correcto sería decir que una buena película es aquella que, con suerte, gusta a la gran mayoría de los espectadores. Y digo una gran mayoría porque siempre tiene que haber alguien disconforme o contrariado. Cada film va dirigido a un público determinado y jamás debe pretender gustar a todo el mundo. Es absurdo aspirar a un imposible.
Pero ni siquiera lo políticamente correcto, lo razonable y lo lógico sirve de mucho. Si alguien supiera la fórmula para hacer buenas películas al gusto de todos, éste sería el hombre más buscado del planeta. Al menos, yo sí sé cuáles son mis favoritas. Cierro los ojos y pienso serenamente en aquellas que más me han marcado en la vida, las inolvidables que me hicieron reír, llorar o ambas cosas a la vez. ¿Y las vuestras, cuáles son?

CINE CLÁSICO (10)…
Lo que el viento se llevó
Amarga victoria
La solterona
La calumnia
Capitanes intrépidos

Nido de víboras
Serenata nostálgica
Esta tierra es mía
Eva al desnudo
Pollyanna
… Y ALGUNAS MÁS
Tú a Boston y yo a California
El farsante

La calle del delfín verde
Marcelino pan y vino
Sonrisas y lágrimas
Qué bello es vivir
Almas en suplicio
Ben-Hur
La heredera
La extraña pasajera
La gran mentira
Como ella sola
Engaño

Mesas separadas
La loba
12 hombres sin piedad
En el estanque dorado
El apartamento
Sin remisión
La gata sobre el tejado de zinc
Siguiendo mi camino
Un gangster para un milagro
Mandy
Semilla de odio
Anastasia
Vacaciones en Roma
Canción de cuna para una cadáver
El mago de Oz
Mi reputación

CINE MODERNO (10)…
El diario de Noa
Cinema Paradiso
Mejor imposible
Camino a la perdición
La vida de nadie
La casa de mi vida
Misery
El libro negro
La suerte dormida
La pesadilla de Susi
… Y ALGUNAS MÁS
La fuerza del valor
A good wooman
El corazón en el pozo
Eclipse total
Tiempos de azúcar
Las hermanas Bolena
La milla verde
La tormenta del siglo
Rumores que matan
Conociendo a Julia
Leyendas de pasión
Chicago
El abuelo
Esencia de mujer
El buen hijo
El guardaespaldas
Cuando Harry encontró a Sally
Tierras de penumbra
Apocalypto
Tormenta blanca
Fracture
Más allá del jardín
Una familia con clase
El cielo no puede esperar
Gente con clase
Canción de cuna
Un gran día para ellas
Los Miserables
La guerra de Hart
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